Statement 2026

Dentífrico para borrar

Me ha costado mucho tiempo entender que pinto. Reviso mi historia, para poder explicar. A mis cuatro años vivía en el conurbano bonaerense, en el Partido de San Martín. Mi casa estaba dentro de una fábrica metalúrgica sobre la ruta ocho. Las ventanas daban sobre la calle. Mi pasatiempo era ver pasar camiones, tanques de guerra, camiones con ganado. La ruta era una línea finita y yo esperaba, el choque, gritos y bocinazos. De los caminoes bajaban los soldados, era una fiesta para mi largo día de nada. Mi casa era ruidosa. Antes de dormir pintaba con dentífrico el espejo del botiquín del baño. Así podría descansar tranquila. Pintaba imágenes de la enciclopedia “Lo sé todo”. por las mañanas me encontraba con la mancha blanca sobre el vidrio.

Mis padres recibían los sábados La Nación, yo leía con avidez el suplemento cultural y sobre todo, la historia de los artistas. Durante la escuela primaria no escribí ni leí, ni dibujé. La vergüenza me llevó a pintar siempre a escondidas. Alucinaba con lo que aparecía, pero yo quería dibujar como Redón y a mis diecisiete años logré, por fin, entrar en un taller .

Nadie tenía que darse cuenta. Mi obsesión era esa misma que tenía en el baño de mi infancia: pintar y borrar, tapar, destruir. El arte y el psicoanálisis han logrado que yo pudiera sobrevivir.. Estoy abierta a las revelaciones y a mis obsesiones.